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Tras las huellas de César Vallejo en París,
una nueva ruta turística

Efe, París

El poeta peruano César Vallejo, que alumbró "Trilce", una de las obras cumbre de la poesía en castellano, recibió hoy homenaje en su ciudad de acogida con la inauguración de una ruta turística que rememora su paso por París.

Cerca de tres kilómetros de paseo y una quincena de lugares vinculados a la vida del literato, que profetizó con sus versos "me moriré en París con aguacero,/ un día del cual tengo ya el recuerdo", articulan una visita por las calles de la Ciudad de la Luz, donde Vallejo (Santiago de Chuco, 1892 - París, 1938) pasó quince años de su vida.

La Torre Montparnasse, donde se ubicaba la antigua estación en la que desembarcó el autor de "Los heraldos negros", el primero de la ristra de hoteles que albergaron al poeta, o el café de La Régence y el Théâtre de la Comédie Française, ambos mencionados en el poema "Sombrero, abrigo, guantes", son algunos de los enclaves recogidos en "Ruta Cervantes - César Vallejo".


A ellos se suman el célebre Café de la Paix, situado a escasos metros de las oficinas de Les Grands Journaux Ibéro-Americains, donde trabajó, así como otros rincones que permearon en la obra del peruano.
Se trata de un itinerario que invita a descubrir los lugares que modificaron el destino del poeta que a los 31 cambió Perú por París, ciudad que tendría que abandonar años más tarde por sus vinculaciones con el partido comunista y a la que, tras pasar por Madrid, regresó hasta su deceso.


La presentación del recorrido, concebido por el Instituto Cervantes y disponible en su página web, coincidió con la ofrenda floral realizada en el aniversario de la muerte de Vallejo, que fue enterrado en el cementerio de Montparnasse, donde reposan también los escritores Julio Cortázar y Jean-Paul Sartre, el cantante Serge Gainsbourg o el fotógrafo Man Ray, entre otros ilustres.


En un acto que contó con la presencia del Premio Cervantes de Literatura y embajador de Chile ante Francia, Jorge Edwards, el embajador peruano, José Antonio Arróspide, destacó a Vallejo como "una de las grandes voces de la lengua castellana" y explicó que su obra tuvo "una enorme importancia" en la poesía en castellano que le sucedió.

Arróspide subrayó la "enorme sensibilidad" de Vallejo y la reivindicación de sus raíces latinas a través de la escritura, concretamente al dedicar "una permanente atención" a los problemas de América Latina y de España.

"De hecho, una de sus obras más importantes está dedicada a España", recordó en referencia al poemario "España, aparta de mí este cáliz", escrito en plena guerra civil española, en los últimos meses de 1937.
Durante el homenaje, se leyeron versos del poeta y se rememoró su estadía en París, donde arrancó una carrera como cronista de las modas y extravagancias urbanas y fue evolucionando hacia la reflexión política que caracteriza la última etapa de su poesía.

La ruta de Vallejo es la continuación de otros itinerarios artísticos grabados virtualmente sobre el suelo de la ciudad, como los que trazan la senda del cineasta español Luís Buñuel o del poeta mexicano Octavio Paz.

Le seguirán otros clásicos como Pío Baroja, Antonio Machado o Gabriel García Márquez, en una lista en la que figurarán también varios escritores peruanos como el premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro o Alfredo Bryce Echenique.

La gestora cultural del Instituto Cervantes, Raquel Caleya, señaló que se trata de un proyecto "muy ambicioso y muy complejo" pues en total serán una cincuentena los autores en lengua castellana los que podrán descubrirse a través de itinerarios por la ciudad.




El lujurioso arte amazónico

Quince fotógrafos peruanos retratan el lado más salvaje de la ciudad selvática de Iquitos.

Reportaje tomado de El diario El País FIETTA JARQUE- Madrid - 14/04/2011

"...estás prendida en mí como bailarina hipnótica de Kaliente o Explosión, como tigresa fosforescente de ojos láser y discoteca; recorres mis venas como una anaconda poderosa, iridiscente". Así evoca el artista peruano Christian Bendayán la ardiente ciudad de Iquitos, en la amazonía de su país. Es uno de los abanderados de una estética de alucinaciones lujuriosas, presente en las calles de esa ciudad, en su gente, en el aire polinizador que se respira.

La exposición La ciudad es una selva. Recuerdo de Iquitos, que se presenta en Casa de América hasta el 22 de mayo (Plaza de Cibeles, Madrid) es una baraja de imágenes reunidas por Bendayán. Realizadas por él y otros catorce destacados fotógrafos, son una galería de instantáneas de personajes descarados y exuberantes, de una pintura urbana radical que anuncia sexo, transpira violencia y provoca sorpresa y hasta risa. Sí, es tan extremamente machista, burda, vulgar y desprejuiciada, que sólo un puritano se indignaría.

Más del 60% del territorio de Perú es selva amazónica. En esa región dominada por el gran río-mar que le da nombre, no todo es naturaleza. La urbe más poblada es Iquitos, con 406.000 habitantes. Una ciudad bañada por el río que jamás llegó a ser fundada, que creció como crece todo en ese clima frondoso, sin control, en formas caprichosas, casi monstruosas. “Iquitos es una ciudad que reclama ser observada desde la embriaguez, la sexualidad, la alucinación y el ensueño. Un lugar donde el dolor y la pobreza se bailan; y este es su álbum íntimo”, escribe el comisario en su presentación.

Bendayán, que en su obra personal como artista recoge el lenguaje estético y simbólico de este mundo, ha seleccionado trabajos de fotógrafos de amplia trayectoria, como Billy Hare, junto a la de reporteros como Renzo Giraldo, Ana Cecilia González Vigil, Yayo López, Musuk Nolte, Gihan Yubbeh o Miguel Carrillo. Ellos recogen retazos de la intensa vida nocturna de esta ciudad, un escenario que compensa la escasez y la frustración de la existencia. Pinturas murales y carteles callejeros hechos por manos autodidactas, desprejuiciadas, con pintura adecuada para brillar con luces negras de discoteca cutre.

Uno de los pintores de murales callejeros que recogen estas fotos es Lu Cu Ma, un exdelincuente que ha pasado la mayor parte de su vida en diversas cárceles. Realiza desconcertantes composiciones como la del Cristo de rizadas pestañas, con los nombres de las prisiones tatuados en sus brazos, sobre paisajes sangrientos entre rejas a un lado y de vegetación impenetrable del otro. Travestis, prostitutas, espectáculos con serpientes y chamanes para turistas. Fotos anticuadas de parientes, interiores con peluches y altares atiborrados. Un arte degenerado y extraño, exótico hasta el límite. La cara B del idílico pulmón del mundo.




Próxima estación:Lima

¿Has leído la novela de Alfredo Bryce Echenique No me esperen en abril? Pues en este caso es todo lo contrario: ¡Espéranos en abril!, el mes elegido para el Festival Eñe en Lima. (01.12.10)
El otro día, viernes 26 de noviembre, en la Casa de América de Madrid.

Estamos en el café-bar, tomándonos algo con Ignacio Echevarría y otros escritores y académicos y documentalistas que, desde el lunes 22, vienen participando en la Semana de Autor que este año se ha dedicado a la figura y obra de Roberto Bolaño.

Por ahí anda también Patti Smith, quien al día siguiente leerá —musicalizados— unos poemas del escritor chileno. Pocos se animan a acercarse a Smith y darle conversación. Es una mujer sonriente y muy amable, vestida con sencillez, pero intimida. Su nombre, su leyenda, el recuerdo de su voz cantando «take me now, baby, here as I am» intimida.

Ignacio Echevarría ha quedado muy contento con su reciente colaboración en la revista Eñe. Sí, como lo lees: Echevarría es el autor del Diario en el número que aparecerá en unos días: Eñe 24 | Cosecha Eñe 2010, ya mismo en librerías.

—Y el Festival —dice de pronto—, ¿qué tal os quedó?
—Fantástico —le respondemos; la verdad ante todo.
—Me imagino. Me dio mucha pena perdérmelo.
Cuando leas el diario, verás que Echevarría estaba entonces en Chile, en el pueblito costeño de Tunquén, visitando la casa del poeta Nicanor Parra, de quien —y con quien— prepara sus Obras Completas.
—¿Me invitaréis, espero, al próximo Festival? —prosigue Echevarría.
—Será en Lima —le decimos—. Ya está confirmado: en abril de 2011, en Lima.
—¡En Lima! Yo quiero ir, venga, quiero ir.
—¿Hace cuánto que no vas por allí?
—Como ocho años.
—Se come de...
—Es la mejor ciudad del mundo para ir a comer. ¡Del mundo! Qué Tokio ni Nueva York. Lima. Ya te lo digo yo.

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Lima, abril de 2011. Segundo Festival Eñe en América. Ve reservando tus billetes.





La Revista Nylon Guys New York
y su paso por Lima.




Hace diez años la capital de Perú era sólo una parada en el camino a Machu Picchu.
Ahora una nueva generación de creativos están haciendo de su ciudad un destino.